A mí me gustan distintos tipos de historias, pero es obvio que existen tipos de historias que tienen una mayor preferencia. Tal es el caso de algunos cuentos de ciencia ficción, donde han aparecido temas que los autores han sabido tratar con mucha cautela y lo mismo el arquitecto M. C. Escher en algunas de sus obras y con el tema me refiero a la recursión.
De forma matemática la recursión se define como una función que se llama a sí misma en su definición, esta función debe estar definida para casos base o de otra forma la recursión sería infinita. Ejemplo de ello podría ser la función factorial, que se define como:
F(n) = n x F(n-1)
F(0) = 1
En estos momentos se me viene a la mente la película de 12 Monos (de ahí el nombre del post) y precisamente vengo acordándome de la escena del final debido a que en la estación del metro Pantitlán existe una estación de monitoreo junto a la que paso diariamente. Dentro de la estación de monitoreo se puede apreciar a la persona encargada de monitorear los andenes, pasillos y otros puntos del metro, pero tiene las ventanas de tal forma que es posible ver claramente lo que hace el vigilante. Pero lo interesante es que el vigilante puede ver a quienes lo están viendo. Un ciclo infinito como las manos que se dibujan en el cuadro de M. C. Escher.
Sería interesante una historia de un investigador que se remonta al pasado a investigar un extraño suceso que afecta su futuro, pero conforme avanza la historia se descubre que esa persona es nada menos que él mismo. Ah, que lástima, esa historia ya existe y es de un cuento de Phillip K. Dick (digo, tampoco voy a estar revelando ideas sin algo así como una Creative License).
Lo que sí intento al menos, es pensar en algo que gire respecto a lo siguiente: Un hombre viaja solo en un compartimiento de un tren. Mira por la ventanilla y comienza un monólogo con la pregunta: “Me pregunto si estarás pensando en mí. Y si lo estás, ¿en qué estarás pensando?”, que a su vez la trama gire en una trama recursiva. No, nada tan bizarro como Lost Highway, película de David Lynch que lleva la trama a otro nivel al volverla una banda de Möbius, sólo algo recursivo.
Llegamos a este punto debido a que mañan es cumpleaños de ella y justo me estaba preguntando si estará pensando en mí, si al menos dijera: “pinche César”, “te odio”, algún suspiro y el adivinar qué clase de pensamiento es el que está teniendo, es lo que originó la segunda pregunta. La parte de la recursión fué por que recordé una película de anime en la que la protagonista podía saltar en el tiempo (no recuerdo el nombre en estos momentos, pero prometo escribir sobre esa película) lo que me llevó al cuento de Phillip K. Dick y por último, la idea del vigilante del metro.
Quizás un cuento de un hombre que sufre de paranoia, que se siente vigilado en cada cosa que hace y que conforme avanza la historia se da cuenta de que es él mismo quien se vigila. O quizás la historia de un hombre que se alimenta de las ideas de los demás y que las historias en las que se encuentra mezclado le provocan gases.
Y al final, ¿si pudiera verme a mí mismo, qué es lo que vería?