La ruta huasteca (o mis vacaciones en San Luis Potosí)
Gracias a todos por ser tan pacientes y aguardar por esta entrada tan esperada.
Todo comenzó cuando Abraham me dijo que su jefe: Raymundo, estaba organizando una salida a San Luis Potosí. El viaje estaba planeado para semana santa y el precio en un principio se me hizo caro y no le tomé mucha importancia. Sin embargo, cuando el precio bajo y ví un video que promocionaba el viaje, pués me animé y me apunté al viaje.
El miércoles 19 fué la salida. El punto de reunión era en el Jolgorio, café en el que trabaja Abraham y movernos con unos amigos de Abraham a la casa de Raymundo, donde ya saldríamos a San Luis. Como aún teníamos que comprar unas cosas extra, me quedé de ver con Abraham en su casa, donde también llegarían Ángeles y Jessica.

Luego de reunirnos los cuatro en casa de Abraham, pasamos por César Abraham (si, así se llama el cuate) al Jolgorio, estuvimos cotorreando un rato en el Jolgorio y después de escuchar buena música y ver videos musicales nos movimos a casa del Raymundo.
La salida estaba programada a las 4 de la tarde, nosotros llegamos puntuales y vimos que aún faltaban cosas por terminar de preparar y que llegaran las camionetas en las que nos transportaríamos. Así que aprovechando el tiempo disponible, pasamos a comernos unas tortas cerca de la casa de Raymundo.
Total, la fiesta comenzó en la casa de Raymundo porque las camionetas íban atrasadas debido a que una de ellas no circulaba en miércoles y como la banda ya estaba ansiosa, comenzó otro viaje en paralelo: La ruta chelera. Entre chela y chela fuímos conociendo a la demás banda que nos acompañaría en el viaje: Los memos, Omar, Tania, Rogelio (aka Aaron) y Nicandro, además de la familia del Raymundo y la familia del hermano de nuestro guía. Y por parte de la ruta chelera, nos acompañaron: Los six, las barrilito, las caguamas, los caguamones y las micheladas.

Cerca de las 10 de la noche llegaron las camionetas y ahora sí… ¡A San Luis!
En el trayecto fuímos conociendo a nuestro guía: Federico, que con muchos ánimos estuvo cotorreando en el trayecto. El trayecto fué largo debido a que uno de los principales objetivos de la ruta chelera es conocer todos los baños de las gasolineras del distrito hasta San Luis. Esas paradas sirvieron muchas veces para comprar alguna chuchería y para restablecer el suministro de chelas. En el trayecto nuestro guía nos íba explicando muchas zonas que íbamos recorriendo, sobre todo nos adelantaba parte de lo que veríamos en el recorrido y nos indicaba alguna zona importante por dónde pasábamos, como “Las puertas del cielo” que de noche no se mira tan impresionante como se ve de día. En fin, después de algunos mareos producidos por un exceso de curvas peligrosas y de dormitar de vez en vez, en algún punto llegamos a La Laguna de la Media Luna.
Ya era de mañana cuando llegamos a la Laguna de la Media Luna y mi primera impresión fué de sorpresa, porque yo pensaba que sería un lugar poco conocido, sin gente a los alrededores, más natural. Pero resultó ser una zona turística importante pese a ser zona natural protegida. El nombre de la laguna se le debe a su forma de media luna y a pesar de la cantidad de gente que había, pués se veía agradable. Lo único malo fué que al ir a estirar un poco los pies, Abraham y Nicandro se habían apoderado de mi lugar en la camioneta y tuve que ir a algún lugar a pasar el rato. Raymundo puso algunas tiendas de campaña para que algunos pudieran dormir un poco más cómodos (sobre todo los guías que se habían rifado toda la noche conduciendo) y cuando comenzó a salir el sol, pués me tendí en mi sleeping sobre el pasto.

Cerca de las once de la mañana del jueves entramos a la zona de la laguna, primero fuímos a conocer la famosa laguna y creanme, me impresionó por lo bonita que es.

Sobre todo, que adentro de la laguna hay peces y que incluso, hay zonas en la laguna donde se crían los peces. El guía nos comentaba que al centro donde hay peces más grandes, estos suelen morder a los nadadores que se acercan mucho a sus nidos.

Luego de meternos a la laguna (yo sólo a la orilla, dado que no sé nadar) fuímos a desayunar y a disfrutar de un rico solecito que había. Ya cuando terminamos salimos a descansar al pasto, donde pudimos recostarnos un rato antes de continuar con el viaje. El siguiente punto en el viaje fué ir a Tanchachín, un poblado cercano nuestro objetivo del Viernes: Las cascadas de Tamul.

En el trayecto, hicimos una pequeña parada para que algunos de nuestros acompañantes hicieran un recorrido en bicicleta y de esta forma llegaran a Tanchachín, sin embargo, ellos se lo tomaron como competencia y comenzó la carrera. Nuestra camioneta íba detrás de ellos en caso de que alguno sufriera un percance, como le sucedió a Nicandro, cuya bicicleta sufrió una avería. El resto del viaje, fueron porras por parte de Jessica y Ángeles para animar a Omar, quien fué rebasado por Aaron.

Al llegar a Tanchachín, Jessica, Omar y Ángeles, decidieron dar el rol en bicleta mientras que los demás íbamos a buscar un lugar para cenar. Terminamos yendo a comer con una señora fan de K-Paz y de Aaron (su güero como ella lo llamaba) y como tardaban en servir la cena, pués comenzamos con la partidita de dominó mientras disfrutábamos de la compañía de nuestros amigos de la ruta chelera.

Luego resultó que Omar, Jessica y Ángeles, no llegaban a cenar, por lo que Federico salió a buscarlos (claro, Tanchachín no es un pueblo muy grande) y regresaron contándonos que se habían perdido y que habían estado con unos campistas en un lugar llamado La Playa, cerca de un río que está cerca. Total, terminamos de cenar (en mi caso una mojarrita) y nos fuímos a acampar. Sin embargo, nos dirigimos César Abraham, Jessica, Ángeles, Abraham y yo a La Playa y ahí encendimos una fogata y quemamos algunos calcetines.

La fiesta aún seguía en nuestro campamento cuando regresamos, pero yo estaba muy cansado para seguir disfrutando de la ruta chelera, así que me fuí a dormir. Al otro día después de un rico desayuno, nos fuímos a ver Las Cascadas de Tamul. Se me hace sorprendente que a pesar de ser un clima arido en algunas zonas, practicamente haya selva en San Luis y que existan maravillas naturales como estas cascadas. Nuestro guía de las cascadas, después nos explicó que para poder llegar antes a las cascadas, era necesario cruzar el monte ya que no había lanchas.

Luego de remar y competir contra otros visitantes de Querétaro, llegamos a las cascadas de Tamul. Para llegar a la parte donde cae el agua, hay que escalar un poco cosa que hicimos ya que no nos podíamos perder tal espectáculo.

De regreso pasamos a un lugar cerca de las cascadas donde pasa un río subterráneo.

Luego de visitar las cascadas de Tamul, regresamos a cenar con la señora fan de Aaron y de K-paz, ese día terminé muy cansado y lo que quería, era dormir. El sábado me levanté temprano y fuí con Jessica y Ángeles a buscar quien vendía café preparado cerca de donde nos encontrábamos, encontramos a una señora muy amable que nos vendió café y con quien estuvimos platicando un buen rato. Luego regresamos a nuestro campamento para ir a desayunar. Al termino, nos dirigimos a nuestro siguiente destino: El sótano de las golondrinas y con esto, dijimos adiós a Tanchachín.
Para llegar al sótano de las golondrinas, es un lugar similar a una precipitación en una montaña y con una cueva que es donde duermen las golondrinas y los pericos. Así que sólo se puede visitar en dos partes del día: en la mañana cuando salen y en la noche cuando llegan a dormir, nosotros llegamos unos minutos antes de que entraran a dormir, afortunadamente alcancé a tomar algunas fotos y grabar un pequeño video antes de que se le acabara la pila a mi celular.


Ya de regreso, acampamos en un lugar llamado Tambeque, que es una zona natural protegida y que tiene un río y al cuál se le puede apreciar por unos cuantos metros antes de llegar a ver cómo nace de una montaña que está cerca. Así que esa noche dormimos con el ruído de un río cerca. El domingo fué para explorar Tambeque en lo que unos llegaban del sótano de las golondrinas, ya que habían regresado para ver cómo salían las aves del sótano en la mañana. Luego de echar la hueva un rato, terminó oficialmente nuestro viaje y comenzó el regreso a la ciudad.
Llegamos cerca de la 1 de la mañana a casa de Raymundo y yo llegué a mi casa como a las 2. Total, fué un viaje en el cuál me divertí mucho. Fotos del viaje pueden veras en mi flickr.

