Yo no me había enterado de lo acontecido en la catedral metropolitana hasta el día Lunes, que fué cuando Mario me comentó que la habían cerrado debido a un altercado llevado a cabo por personas del PRD (según), como sea, fué hasta ese día cuando periódico en mano (La Jornada) leí la noticia. La noticia creo yo, fué un poco más objetiva en el caso de lo comentado por Mario. Sucede que el Domingo fué la convención nacional democrática y fué que en Catedral, comenzó el llamado a misa. Digo, a fin de cuentas es un templo religioso. El tañido de las campanas comenzó 15 minutos antes y duró 12 minutos consecutivos. Yo he vagueado por el centro en domingos, pero no recuerdo haber escuchado en ninguno de mis paseos el tañido de las campanas, igual tendría que estar como a las 12 del día para ver sí siempre hacen lo mismo. Según explican los funcionarios eclesiásticos, se tañen 3 veces antes de las 12, de forma discontinua. Esto para avisar que ya van a dar las 12, el segundo para avisar que comenzará el acto religioso y el tercero es la última llamada. Pero claro, alguien siempre puede usar esta clase de situaciones para desviar la atención y crear un acto de provocación.
Como sea, el acto de tañir las campanas se tomó como una provocación (y lástima que no estuve presente para gritar: ¡pederastas!) a la convención nacional democrática que terminó con un altercado dentro de la catedral. Es obvio que la catedral actuó en la forma de “tiro la piedra y escondo la mano” al usar el evento del tañir de las campanas de forma excesiva en un evento político. Y no un evento político cualquiera, si no un evento político de izquierda llevado a cabo por un movimiento que no reconoce la presidencia de Felipe Calderón. Es bien sabido que la postura de la iglesia es de derecha, es decir, apoyan un partido político que fundamenta sus bases en un ámbito religioso (PAN) y no porque compartan ideales semejantes en cuanto a creencias religiosas, si no que comparten ideales en cuanto a intereses económicos. Así que el tañir las campanas fué una provocación que terminó en un altercado para poder poner como martir (y vaya que le queda el nombre) a una institución religiosa. Y no sólo eso, tal fué el grado de manipulación llevada a cabo por la iglesia, que terminó en chantaje: “No se abre catedral hasta que se asigne seguridad para la libertad de culto”, por una lado, es correcto asegurar la libertad de culto, pero cuando la catedral se vuelve un auditorio para lavar el cerebro de cientos de feligreses (algunas ovejas y uno que otro idiota) e incitarlos a estar en contra de “gente revoltosa”, pués tenemos que la iglesia funge en el acto político cuando no debería estarlo. En los últimos años, la iglesia ha ido ganando más poder político, esto por un lado está mal ya que logra que sucedan esta clase de actos, la iglesia como institución, debe estar alejada de cualquier bando político, sin embargo, los intereses económicos pesan más que los intereses religiosos.
Sería interesante estimar la cantidad de dinero generada al día en la catedral, entre misas, diezmos, limosnas, venta de X chuchería, digo, debe ser suficiente para poder pagarle los guardaespaldas, lujos, abogados, viajes, etcétera al cardenal. Y no sólo en catedral, también en la basílica.
Lo que se aconseja es prudencia en ambos bandos, porque tanto de un lado son los extremistas de izquierda, como por el otro fanáticos religiosos. Supongo que no le quedan muchos días a López Obrador para que comience su proceso de excomulgación. Sólo me resta citar una frase del Joker:
Llena las iglesias con pensamientos obcenos.