Hoy fué el examen profesional de una amiga muy querida por mí. Mi amiga Leti. A ella la conozco desde cuarto año de prepa y siempre nos llevamos bien, creo que una o dos veces nos hemos peleado, nada grave sólo diferencias. Pero como sea, desde hace unas semanas me había informado de que ya tenía fecha para su examen profesional y era obvio que tenía que estar ahí presente.
La cita fué a las 9 de la mañada en el aula 3 del posgrado de la facultad de contaduría y administración, en CU. Después de que se me pegaron las sábanas y de que salí volado de mi casa para llegar a las 9:05, me dí cuenta de que ella no estaba por ahí, así que comenzó mi paranoia y pensé que ya había entrado (ya que el aula estaba cerrada). Pero sólo se le hizo tarde. Como sea, ella junto con tres personas más de su diplomado presentaban el examen profesional ese mismo día con los mismos sinodales, mi amiga tuvo la suerte de ser la última en pasar.
La suerte sin embargo no incluía que tendríamos que esperarnos hasta cerca de las 11:30 para que a ella le aplicaran el examen. El examen comenzó cerca de las 12. Cada sinodal (díganme si me equivoco, ¿es sínodo o sinodal?) le preguntó temas distintos a mi amiga. Su primer sinodal comenzó con una serie de preguntas relativas a el examen profesional, luego continuo con preguntas-respuestas sobre técnicas de mercado. El segundo sinodal preguntó definiciones y por último. El presidente de sinodales le pregunto sobre… ¿Cultura?
Preguntas desde el Quijote, el Príncipe, Mozart, música clásica e incluso el principito, sin contar con noticias de actualidad. Y se preguntarán ¿qué tiene que ver todo esto con mercadotecnia? (Ya que el diplomado de mi amiga fué sobre mercadotecnia). Pués la respuesta es que mucho. El presidente de los sinodales, argumentó que es imprescindible para la mercadotecnia conocer tanto aspectos políticos como culturales, pero eso no fué todo. Se permitió dar una pequeña enseñanza sobre valores y hubo algo que me gustó mucho, un ejemplo de un desarmador:
Ve la mercadotecnia como un desarmador. ¿Qué es un desarmador en las manos de un mecánico? –Preguntó– No es más que una herramienta que le ayuda al mecánico a desempeñar su trabajo. Pero, ¿qué es un desarmador en manos de un mara*? Pués un arma.
Así que existe mucha gente que usa a la mercadotecnia como una herramienta y hay otros que usan a la mercadotecnia como un arma. Reside en los valores personales de cada uno, el determinar cómo será usada.
Y creo que tiene mucha razón y es algo que leí sobre ser profesionista. Un profesionista es una persona que actúa de forma responsable y profesional en un área en la cuál está capacitado. Y sin embargo, cada día se pierden valores y ética. Un ejemplo serían los licenciados corruptos por ejemplo.
En fin, pequeña reflexión que me gustó del día de hoy. Y claro, mi amiga se recibió con mención honorífica.
*mara: De los Maras salvatrucha