Hasta hace unos minutos comprendí qué tanto era ella para él (no, esta vez no habló de mí en tercera persona) sino de un amigo, que hasta hace unos días estaba really depresed, no era para menos, le sucedió lo que a toda persona le sucede alguna vez en su vida, le movieron su universo (mundo incluído). Para los no conocedores, existen varias formas de mover el universo de una persona, ya que tu vida en cualquier momento puede dar un maravilloso, vertiginoso, dramático y terrible giro de 180 grados (y no me refiero al contenido etílico) si no a la perspectiva de las cosas. Por ejemplo, que fallecieran las personas más importantes de tu vida (o qué solo fallezca una), que de repente te quedaras sin manos o ciego, no sé, esa clase de cosas que se resumen en: Has perdido algo importante.
Ahora, ¿qué es lo importante en este caso? Eso es fácil y sencillo de responder, una persona. No, no se ha muerto (o eso es lo que creo al momento), si no es algo más relacionado con el cariño y el amor y esa clase de ondas raras que tienen que ver con feromonas. Pués bien, como decía al principio de la entrada, yo no sabía qué tan clavado se encontraba mi amigo, quizás porque nunca me había tocado conocer esa faceta de su vida, si bien él ha conocido esas facetas mías (ya que luego lo uso como pañuelo Kleenex) yo en mi vida, lo había visto así. Hasta él lo dijo una vez: “Je, es que tú nunca me habías visto así” pués no, nunca. Por eso se me hace tan raro lo que le está pasando.
A mí me pasó algo similar alguna vez y gracias a un consejo, pude salir airadamente de esa situación. Es muy curioso que los mejores consejos para tratar a una mujer, me los hayan dado mujeres. Digo, ¿quiénes más podrían entenderlas si no son ellas mismas? Uno no encuentra en poemas de Benedetti o Sabines tales consejos, tampoco en los grafittis de los baños.
Mujeres, mujeres. Adorables y terribles, la ambivalencia encarnada. Es curioso, ahora mismo me encuentro en el lado bonito de la moneda, un lado que siempre quise conocer y que me está gustando. Pero nunca olvidemos que existe ese otro lado. El lado tachado del dolar de Harvey Dent.
Todo sería más fácil si pudieramos platicar abiertamente y con el corazón en la mano, decirnos las cosas desnudas, tal cuál son. Así evitaríamos muchos problemas, situaciones como estas o como muchas otras. Me acordé de Shrek (la uno) cuando Fiona le pide a Burro que guarde un secreto y Burro responde: “Para qué me sirve hablar si tengo que guardar secretos”.
Bah, ya debrayé mucho y tengo que ir empacando lo que me voy a llevar. A mi amigo, date un descanso, no todos podemos extirpar por completo a una persona de nuestras vidas.