El día de ayer 30 de abril terminé de trabajar en Root. Casualmente un amigo del trabajo me comentó que es irónico que el día del trabajo me encuentre sin empleo, le respondí que aún tengo empleo, soy ayudante de la Facultad de Ciencias, UNAM. Pero lo que no es broma es que en este primero de mayo hay cientos, miles y quizás millones de mexicanos que no tienen trabajo. Existen huelgas por doquier, actividades paradas por la influenza, el campo abandonado, empleos que se perderán por las crisis mundial y bueno, en parte es de las cosas que estuve reflexionando estos días: “¿es correcto dejar de trabajar sabiendo que existen muchas personas que buscan desesperadamente un trabajo?”.
La respuesta a esa reflexión se encuentra en el párrafo anterior. Estuve trabajando en Root por seis meses y medio, para efectos de curriculum fueron sólo seis meses. Comencé en un proyecto para una instancia de gobierno, dentro de este proyecto había otros más, yo entré en la parte de análisis y consultoría de un sistema que esta instancia había contratado. Estuve alrededor de un mes en este análisis cuando comencé el desarrollo de una aplicación para un portal dentro de los proyectos que se realizaban en esta instancia.
En algún punto me volví a aparte de desarrollador, administrador de un servidor, administrador de bases de datos, administrador de un portal y dar soporte. Alguna vez me comentaron que este proyecto para esta instancia de gobierno ha sido el más conflictivo que ha tenido Root. El cliente (la instancia) es del tipo de clientes que siempre quieren más, que si le das la mano ya no te sueltan y quieren el brazo, las piernas, etcétera. Pero el cliente no fué el único problema. Otro problema fué la cantidad de personal que se requería para levantar todo el proyecto.
Advertencia, los siguientes renglones pueden parecer demasiados freak para la mayoría de los bloggers.
Afortunadamente tuvimos la suerte de contar con leyendas vivientes, esas leyendas que son capaces de realizar el trabajo de 10 personas en proyectos distintos. El equipo élite de toda una generación de computólogos de la Facultad de Ciencias entre otros tantos personajes que participaron en batallas épicas disputadas en juntas interminables con más de 5 personas y no todas relacionadas al problema.
Llevábamos día a día pruebas de resistencia en jornadas espartánicas de diez horas o más para construir el golem que representara los esfuerzos, el sudor, los desvelos y el empeño de todos nosotros para ver completo el golem, verlo con vida y caminando.
Puedo decir que afortunadamente, todos los sistemas que se desarrollaron y en particular los que hice se encuentran en producción y en uso. Aún falta para que este sistema sea perfecto, tiene errores y actualmente ya existe más personal dedicado a atacar los defectos y mejorar lo existente.
No me voy peleado con Root, fué una experiencia interesante. Creo que trabajar con Javier me preparó un poco para esto. No me gustó la forma de trabajo, quizás el hecho de que sea el proyecto más conflictivo no ayudó mucho en este punto. Ejemplo de esto es que a mí en lo particular me agrada que los jefes le entren a los trancazos, algo así como las películas de guerra en la que el capitán pelea con sus soldados y muere con sus soldados. En algunas etapas de los proyectos me tocó que el jefe o jefes se quedaran hasta que quedara todo, pero en otras no. En fin, se puede decir mucho del proyecto pero debo decir que en mi curriculum se añadirán algunas cuantas líneas para tan poco tiempo.
Lo que sí, es que tuve la suerte de tener buenos compañeros a lo largo del proyecto. El pelotón en el que cada elemento es importante no tanto por lo que sabe hacer, si no por que cada uno de ellos complementa todo el grupo. Me agradó mucho trabajar con muchas personas en Root, creo que se los hice notar. Algunos tienen varias fallas pero yo confío en los que se quedan a cargo para que el golem siga caminando y que con cada tropiezo, sepan levantarlo y camine más firme.
No soy de la idea de escribir nombres, pero es merecido: Migs, Vlad, Rubén, Mauricio, Oscar, Vaz, Abi, Pablo, Carlos y Eduardo. También a los becarios: Max, Sebastían, Armando y Hugo. Muy buenos compañeros de trabajo, realmente me gustó trabajar con ellos.